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Hepatotoxicidade en herboristerías

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A lámpada de Davy

Nas minas de carbón xérase habitualmente unha importante cantidade de CH4 (metano) que, en presenza de aire (O2) e unha fonte de ignición (chama) é explosivo, pois inflámase con moita facilidade. Por iso as lámpadas de chama dos mineiros eran moi perigrosas. Aquí tedes un interesante artigo tomado do magnífico blog de Daniel Torregrosa “Ese punto azul pálido”, sobre a invención da lámpada que pretendía rematar cos accidentes nas minas:

**ATENCIÓN !!! Nunca reproduzades na casa os experimentos que aparecen nos vídeos, porque non controlades todas as variables e podedes ter un gravísimo accidente.

“La lámpara de Davy

 
Existen algunos inventos que han pasado con justicia a la historia de la ciencia y la tecnología por sus inmediatas o prometedoras aplicaciones, invenciones que proporcionaron a sus creadores la fama, el éxito y el reconocimiento social, al ofrecer soluciones a graves problemas de ingeniería o salvar vidas mejorando las condiciones de trabajo; inventos que diseñados inicialmente con una finalidad humanista y para el avance positivo de la tecnología al servicio del hombre, se convirtieron al caer en conciencias sin escrúpulos, en precisamente todo lo contrario.Sobran los ejemplos y la lista es muy larga…, tristemente larga.

Hoy contaremos brevemente la historia de una de estas invenciones, una lámpara diseñada para acabar con la sangría de las muertes de los trabajadores -muchas veces niños- en las explotaciones mineras británicas de principios de siglo XIX, y que nos sirve como una lección más sobre cómo el mal uso de un genial y útil artilugio, aporta un capítulo más a la historia de la infamia.

Los lectores de este blog que hayan estudiado un poco de química, reconocerán la figura de Sir Humphry Davy (1778-1829) como una de las personalidades más emblemáticas de esta disciplina científica. Davy es considerado como uno de los padres de la electroquímica, junto con Volta y Faraday, fue el descubridor de una serie de elementos químicos -aplicando su dominio de la electrólisis- y todo un personaje mediático de su época, siendo muy populares sus conferencias en las que empleaba habitualmente el gas de la risa (óxido nitroso). Pero esa es otra historia, como la que le llevó a pronunciar su célebre frase: “Faraday es mi mayor descubrimiento”. [Volveré a Davy algún día para contarla. 😉]

En 1815, la Sunderland Society for the Prevention of Accidents in Mines, tras una serie de gravísimos accidentes ocurridos en las minas del norte de Inglaterra causados por explosiones de gas grísú, encargó a Davy una solución para evitar más desgracias. Davy había descubierto un par de años antes en sus investigaciones que si se rodeaba una llama con una fina gasa metálica, el calor desprendido por ésta no inflamaba el gas del ambiente exterior. Un fenómeno que se puede observar bastante bien en este vídeo:

Davy consiguió diseñar un prototipo que empleaba un cilindro de malla metálica que rodeaba a la llama de la lámpara. De esta manera se impedía que el calor desprendido inflamara el gas peligroso que podía estar presente (metano contenido en el grisú) y por tanto la peligrosa propagación de la llama. El funcionamiento de la lámpara lo podemos ver de forma más detallada en esta imagen:

Lámpara de Davy

La lámpara de Davy alumbraba la oscuridad de la mina y no representaba una fuente de ignición en presencia de grisú (metano). Atrás quedaba la peligrosa época en que se iluminaba con velas enganchadas a una pértiga. Sin embargo, como en tantos otros inventos y descubrimientos, hubo cierta polémica en cuanto en la autoría del mismo. George Stephenson, minero e hijo de un peón minero, había desarrollado un modelo muy similar unos años antes que Davy. Al final, tras una serie de disputas y reclamaciones prevaleció el nombre de Davy para la lámpara, aunque se reconoció también la labor de Stephenson, quién centró sus esfuerzos posteriores en desarrollar la locomotora de vapor.

Pero esta feliz historia no lo es tanto. Un invento que se diseñó para evitar accidentes y mejorar la seguridad frente a explosiones, tuvo durante un tiempo el efecto contrario. Los explotadores de las minas comenzaron a adquirir, o fabricar ellos mismos, la lámpara de Davy; una lámpara de la que el mismo Davy renunció a la patente. Se dió la circunstancia de que minas que habían sido cerradas por su peligrosidad por presencia de atmósferas explosivas, fueron abiertas de nuevo. La seguridad que ofrecía la lámpara de Davy provocó que hubieran más accidentes y muertes al aumentarse la producción minera, sin tener en cuenta otras mejoras en la seguridad. Los trabajadores eran obligados a trabajar en condiciones extremadamente peligrosas con la perversa garantía de que la lámpara era segura para las explosiones -que lo era-, pero en realidad no evitaba el resto de factores de riesgo.

No obstante esta pequeña historia merece un final con mensaje positivo: La lámpara de Davy/Stephenson fue toda una revolución en su época. Ciencia y técnica al servicio de una clase trabajadora que sufría las consecuencias de unas condiciones miserables de explotación laboral. Fue una pieza en la esperanza de iluminar el oscuro túnel de salida hacia un mañana mejor que ayer.
Finalmente fue sustituida por otro tipo de sistemas de iluminación con la llegada de la electricidad.

ACTUALIZACIÓN (15/04/2012): Impresionante vídeo de los chicos de la universidad de Nottingham (Periodic Videos) donde se explica el invento de Davy y se muestran planos de su prototipo y la lámpara original.”

A síntese química

Neste vídeo podedes ver as estapas dun proceso de síntese dun composto orgánico. En primeiro lugar, debe decidirse a estrutura se se desexa obter. O obxectivo é unha estrutura que posúa algunha propiedade que nos interese. Por exemplo, un composto que sabemos que presenta algunha actividade farmacolóxica, ben porque é semellante a algún composto xa coñecido na natureza ou ben porque intensos estudos nos leven a pensar na súa conveniencia.
Unha vez coñecida a estrutura que buscamos, hai que deseñar os pasos que nos levarán a conseguila, ensamblando e introducindo os diversos grupos funcionais a partir de moléculas comerciais.
Estes pasos hai que levalos a cabo no laboratorio a través de sucesivos procesos que se investigan sobre a marcha ou que xa se atopan reportados en bibliografía, reproducindo condicións de temperatura, concentracións, disolventes, reactivos…
Como sabemos se o estamos facendo ben? Os compostos que imos obtendo, vanse aillando e analizando a través de varias técnicas que normalmente combinan cromatografía e espectroscopías diversas.
Finalmente, aillamos o composto que buscábamos. Comprobamos, a través das técnicas analíticas necesarias, que se trata exactamente da estrutura que desexábamos, e por fin xa está lista para efectuar as probas que determinen ou confirmen a súa actividade farmacolóxica.
  • Síntese da benzocaína (anestésico local)
  • Síntese da cocaína

  • Nesta ligazón de XploreHealth aparecen actividades interactivas nas que podes traballar coas etapas que implican o desenvolvemento dun novo fármaco.

Industria química e siderurxia en Langreo

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A localidade de Langreo foi durante finais do s.XIX e principios do s.XX un importantísimo centro siderúrxico en España (chamado La Felguera), preto de ricas minas de carbón e da auga do río Nalón. O núcleo urbano desenvolveuse en torno ao alto forno. Para que vos fagades unha idea da importancia da súa produción, a terceira vía ferroviaria de España foi a liña Langreo-Gijón, precisamente para transportar os materiais cara ao porto de Gijón.
La Felguera foi o primeiro lugar de Asturias onde se produciu aceiro (1887), e o primeiro lugar de España onde se fabricaron: chapa de aceiro para industria naval (1887), ladrillos refractarios (1896), vías para ferrocarril (1868), produtos químicos derivados do etileno (1957) e amoníaco sintético (1925). Tamén foi o lugar onde se inaugurou o maior alto forno español da época. Actualmente o alto forno xa non está en funcionamento e a antiga torre de refrixeración é o Museo da Siderurxia (MUSI).
A planta de Bayer de fabricación de ácido acetilsalicílico (Aspirina) de Langreo instalouse nese lugar porque o alto forno xeraba benceno, un precursor deste composto, no proceso de deshidratación do carbón para preparar o coque. Actualmente e, a pesar de que o alto forno está xa  desmantelado, esta planta farmacéutica bañada polo río Nalón, fabrica o 100% da Aspirina que se vende no mundo ademais doutros compostos.